Un solo enlace reemplaza la carpeta impresa, el papelito con la clave del wifi y el mensaje de las 11 de la noche preguntando cómo se enciende la bomba de calor. El huésped escanea y lee: no hay nada que instalar.
$90 por propiedad, al año. Sin tarjeta para empezar.
Una guía real, funcionando. Deslízala y tócala.
El código de la puerta. El wifi. Qué bote sacar el martes. Cómo funciona el termostato. La hora de salida, otra vez. Son las mismas respuestas en cada estadía, casi siempre cuando vas manejando, comiendo o durmiendo.

El wifi y la bienvenida quedan en la primera pantalla. Las reglas y el check-in se vuelven páginas propias detrás de un ícono. Contacto y emergencias van al pie. Tú decides, sección por sección.
Un toque copia la clave. Un código QR conecta laptops y segundos dispositivos sin que nadie escriba nada.
Escríbela una vez en el tuyo. El huésped la lee en el suyo, traducida automáticamente, con toda la guía siguiendo el idioma de su celular.
Vistas, huéspedes únicos, qué secciones se leyeron y si alguien copió el wifi. Todo anónimo: sin cookies, sin direcciones IP y sin nada que siga a un huésped entre estadías.
Publica salida tardía, traslado al aeropuerto o una limpieza intermedia con su precio. El huésped toca una vez y te llega por WhatsApp.
Una vista previa del tamaño de un celular vive junto al editor y se actualiza mientras escribes. Nada que guardar, nada que publicar dos veces.
Nombre, unas fotos, la dirección. Eliges una paleta y ya tienes algo que vale la pena mostrar.
Wifi, check-in, reglas, el café bueno de la esquina. Cada tecla se guarda sola y aparece en la vista previa.
Publica, imprime el QR para el refri y pega el enlace en tu mensaje de llegada de Airbnb.
Todo está incluido, también lo que otras herramientas te guardan para el plan más caro.
Primero 14 días gratis. Sin tarjeta para empezar.
No. La guía es una página web. Escanean el QR o tocan tu enlace y se abre en el navegador que ya traen en el celular.
Se actualiza al instante. No hay que volver a publicar ni queda una copia vieja dando vueltas, así que quien escaneó ayer ve la versión de hoy.
Sí. Cada propiedad es su propia guía con su propio enlace, y cada una cuesta $90 al año. Puedes duplicar una guía terminada y ajustarla en vez de empezar de cero.
Sí. Escribes la guía una vez en tu idioma y se traduce para tu huésped, siguiendo el idioma que tenga configurado en su celular.
Vistas, tipo de dispositivo, navegador e idioma, nada más. Sin cookies, sin direcciones IP y sin ningún identificador que siga a alguien entre estadías.
Catorce días gratis, sin tarjeta. Si no te ahorra ni un mensaje, no perdiste nada.